recuperación cardíaca

Ejercicio físico para la recuperación cardíaca : Beneficios y recomendaciones

Las enfermedades circulatorias están detrás de una de cada 3 muertes en España. Esto, como se desprende la Sociedad Española del Corazón, las sitúa como primera causa de muerte en nuestro país. El sedentarismo, la alimentación inadecuada, el abuso del alcohol o el tabaco son algunas de las principales causas de los problemas de corazón, aunque también existen enfermedades cardíacas congénitas o causadas por la herencia genética.

En cualquier caso, hasta hace poco el tratamiento para diversas afecciones cardíacas y su recuperación pasaba por la prescripción de reposo absoluto. No obstante, en la actualidad son conocidos los beneficios que el ejercicio físico -controlado médicamente- tiene para todos aquellos pacientes que han padecido o padecen cardiopatías.

 

Ejercicio físico y cardiopatías

 

El ejercicio incrementa el gasto cardíaco, el consumo de oxígeno, el aumento del retorno venoso y el incremento de la contractibilidad del miocardio. Por otra parte, cualquier patología cardíaca puede alterar el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono durante la actividad física, por este motivo, cuando una persona que padece una patología cardiovascular practica deporte debe hacerlo de manera controlada, pues a mayor intensidad, mayor riesgo de muerte súbita o de que su enfermedad empeore. De ahí la importancia de una adecuada evaluación del paciente para que, a la hora de practicar ejercicio, reciba los consejos y las recomendaciones de un profesional médico que le permitan hacer deporte sin riesgo alguno logrando la recuperación deseada.

 

Reconocimientos previos y controles periódicos.

 

Tanto si se trata de un paciente con una cardiopatía diagnosticada, como si se trata de un paciente a priori sano que va a iniciarse en -o que ya realiza habitualmente- la práctica deportiva intensa, es absolutamente necesario realizar controles previos y repetirlos periódicamente.

En el caso de un paciente de patología cardiovascular, la evaluación se basa en sus propias características así como en las de su anomalía, el deporte que practica y su intensidad, etc. y consiste en una historia clínica detallada, una valoración de los síntomas y una exploración física -con electrocardiograma incluido-.

Para el resto de pacientes, es decir, cualquier deportista profesional o cualquier individuo que quiera iniciarse en el deporte y en competir, debería pasar al menos una vez al año por una prueba de esfuerzo.

 

Ejercicios para cada enfermedad cardiovascular

 

Siempre  y cuando sea bajo prescripción médica y con controles periódicos del estado de salud y de la evolución de la enfermedad, cualquier paciente con cardiopatías u otros problemas de corazón debería practicar ejercicio acorde a sus necesidades y limitaciones:

  • Enfermedad coronaria: Se desaconsejan ejercicios isométricos (estáticos) por su elevación de la presión arterial. Sin embargo se recomiendan los ejercicios isotónicos (dinámicos) como caminar, correr, montar en bici o nadar porque aumenta la tolerancia cardiovascular, mejora la capacidad para hacer cualquier actividad diaria y eleva el umbral de angina tras un período de entrenamiento.
  • Enfermedades valvulares cardíacas: A los pacientes de estas enfermedades con un grado de gravedad de moderado a grave (como por ejemplo la estenosis mitral) se les recomienda ejercicios de tipo dinámico: correr, caminar, natación, ciclismo de mantenimiento… evitando los esfuerzos violentos y siempre bajo control médico. Otras enfermedades de este tipo: insuficiencia aórtica, prolapso mitral, estenosis tricúspide…

Además de qué tipo de ejercicio se puede o no se puede practicar, el paciente debe tener en cuenta a la hora de realizar cualquier actividad física:

  • Realizar siempre un período de calentamiento, es decir un inicio progresivo en intensidad y en grupos musculares que se van a trabajar. Esto incrementa la temperatura gradualmente, aumenta la elasticidad muscular y reduce las resistencias. Lo mismo sucede con el enfriamiento, la finalización de la actividad debe ser gradual, con estiramientos y relajación progresiva.
  • Los ejercicios recomendados para pacientes con cardiopatías son siempre ejercicios isotónicos o dinámicos, pero siempre a una intensidad suave ya que el ejercicio debería durar entre 30 y 45 minutos (continua o a intervalos).
  • Hacer ejercicio en días alternos para que el organismo se recupere y asimile el trabajo realizado.

 

La actividad física y el ejercicio nos ayudan a prevenir todo tipo de enfermedades, no obstante no suponen una garantía para evitar enfermedades de tipo circulatorio o vascular. Por ello, el control médico periódico y seguir las prescripciones de los expertos son vitales para prevenir o al menos no empeorar este tipo de patologías.

En Ergodinámica Clínica, nuestros especialistas en el área de recuperación cardíaca te ofrecerán los Programas de Rehabilitación Cardiaca acorde a tus necesidades y a las características de tu enfermedad, especialmente si has superado una crisis cardiovascular.

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