¿Necesita mi hijo plantillas?

¿Necesita mi hijo plantillas?

En el momento de nacer, el pie del niño presenta ya muchas estructuras formadas y definidas, pero se trata de una formación muy frágil integrada principalmente por cartílagos.

Para empezar, debemos partir de la idea de que los recién nacidos, entre los 0 y los 9 meses, no caminan ya que en esta etapa el niño aún no ha comenzado a andar y su pie le sirve básicamente para explorar el entorno.

Sus pies están en constante desarrollo, tanto a nivel óseo, ya que el hueso aun no está consolidado, como a nivel muscular y tendinoso, que dista mucho de ser el de una persona adulta en miniatura. Por lo tanto no debemos someter este pie a presiones innecesarias que puedan condicionar su formación y crecimiento. Debemos permitirle toda la movilidad posible para un correcto desarrollo muscular.

A medida que los niños empiezan a caminar, a utilizar los pies y a ejercitarlos, la musculatura del pie se va desarrollando y fortaleciendo. Es entonces cuando el depósito de grasa va desapareciendo y el arco plantar se empieza a formar.

En ese momento en el que los niños empiezan a caminar, empiezan las preocupaciones para los padres.

Algunos se preocupan porque su hijo ponen el pie hacia afuera, otros porque lo pone un poco para dentro, algunos porque parece que camina de puntillas y la mayoría, porque ven que su hijo tiene los pies planos… otros se preocupan porque ven que el niño tiene mucho puente,  o porque tiene las piernas arqueadas,  porque es poco ágil y tropieza incluso  porque a algunos no les gusta caminar y quieren los brazos de los papas en todo momento.

 

La gran mayoría de niños hasta los 4-5 años, visualmente tienen los pies planos. Por un lado debido a la inmadurez muscular y por otro debido a un alto grado de laxitud ligamentosa (elasticidad) que junto a la parte ósea aun formándose, hacen que el pie soporte todo el peso corporal y sea poco estable.

Cabe destacar que la adquisición de malas posturas al caminar puede dar lugar a determinados problemas durante el desarrollo.

Por lo tanto, hoy en día, NO le damos importancia a COMO ES EL PIE sino a COMO FUNCIONA.

Un mal funcionamiento del pie a edades tempranas, puede producir muchos problemas que repercuten en todo el cuerpo, principalmente sobre los propios pies, las rodillas, las caderas y la espalda :

  1. PIES : Juanetes, dedos en garra, desviaciones de los dedos, uñas encarnadas, dolores de talón o plantas, durezas o callosidades.
  2. TOBILLOS : torceduras y esguinces repetidos, dolores al caminar, desviaciones de talón hacia adentro o hacia afuera.
  3. RODILLAS : juntar rodillas, arquear piernas, desgaste de cartílagos de forma mas prematura, dolores al caminar o hacer deporte.
  4. CADERAS : rotaciones o basculaciones, dolores al caminar.
  5. ESPALDA : desviaciones, rotaciones que pueden desencadenar en protusiones, hernias y escoliosis ya en edades adultas.

Y como dice el refrán “más vale prevenir que curar”. Los estudios biomecánicos de la marcha nos ayudan a detectar cualquier anomalía en los primeros pasos del niño y así poder solucionar durante la etapa de crecimiento cualquier problema o disfunción que pudiera acarrear en un futuro patologías como loas mencionadas anteriormente.

Por lo tanto, el uso de plantillas y el fortalecimiento muscular (hacer deporte) permiten que los niños obtengan un buen equilibrio que les ayude a crecer y desarrollarse sin dolores y lo más alineado posibles.