Cómo prevenir y tratar las deformaciones de los dedos de los pies

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Cómo prevenir y tratar las deformaciones de los dedos de los pies

Las deformaciones de los dedos de los pies son uno de los principales motivos de consulta en las clínicas de podología. Las más frecuentes son los dedos en martillo y los dedos en garra, unas deformidades de los dedos menores-que pueden ser causadas por gran variedad de motivos- y se considera a los dedos en garra un estadio más avanzado de los dedos martillo.

 

Dedos martillo

 

Esta deformidad afecta generalmente a los dedos segundo, tercero y cuarto del pie provocando la extensión de la articulación Metatarsofalángica (MTF) y la flexión de la articulación Interfalángica Distal (IFD) y puede aparecer aislada o asociada a otras deformidades.

La causa principal suele ser un desequilibrio muscular; el músculo flexor se acorta y los extensores son débiles junto a los lumbricales, lo que provoca que la estructura del pie poco a poco se flexione. Otras causas son el uso continuo de calzado inadecuada -bien tacones, bien calzado demasiado estrecho que presiona los dedos o con poca sujeción, como chanclas-, traumatismos, otras lesiones y anomalías como la poliomelitis o la artritis o incluso podría ser de origen hereditario.

Los síntomas que indican un posible caso de dedos martillo son:

  • Dolor o irritación en las puntas de las falanges
  • Callos, que en casos graves o de personas con pie diabético pueden abrirse o formar úlceras abiertas.
  • Inflamación o enrojecimiento

 

Dedos en garra

 

En esta ocasión, se presenta una hiperextensión de la articulación Metatarsofalángica(MTF), una flexión de la articulación Interfalángica proximal (IFP) y flexión o posición neutra de la articulación Interfalángica Distal (IFD). Suele afectar a segundo, tercero, cuarto y quinto dedos.

Como hemos visto, los dedos en garra suponen un estadio superior a los dedos martillo y, por este motivo, las causas de su aparición y los síntomas coinciden con los dedos martillo.

 

Tratamiento

 

En función de la gravedad de una deformidad u otra, el tratamiento puede ser tradicional o quirúrgico. Cuando los dedos todavía son flexibles se puede apostar por tratamientos no quirúrgicos como; almohadillas, aplicación de frío local, analgésicos o antiinflamatorios.

Si esto fuera insuficiente, el médico podría sugerir realizar infiltraciones de anestésicos y corticoides a nivel de la articulación para aliviar de forma directa o, si persistiera el dolor, optar por la cirugía percutánea para extirpar callosidades y verrugas plantares.

Cuando la rigidez es importante y el dolor incapacita al paciente, se requiere cirugía correctora. Esta se realiza a través de diversos procedimientos en función del grado de deformación; osteotomía (extirpación del hueso), artroplastia (devolver movilidad a la articulación), artrodesis (fusión de la articulación) o transferencia tendinosa.

 

Prevención

 

Tanto si ya se padece de dedos martillo o dedos en garra y no se quiere agravar la deformación como si se quiere prevenir padecer ninguna de ellas, se recomienda:

 

  • Usar calzado apropiado: zapatos amplios, cómodos y con una correcta sujeción.
  • Evitar tacones altos
  • Realizar ejercicios para la flexibilidad del pie
  • Relajar la fascia plantar
  • Utilizar almohadillas si se produce fricción y callosidades
  • Realizarse un estudio de la marcha para descubrir posibles anomalías en la pisada y, de ser así, utilizar plantillas recomendadas por el especialista; individuales y parametrizadas.

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