Tendinitis rotuliana ¿Cómo prevenirla?

Tendinitis rotuliana

Tendinitis rotuliana ¿Cómo prevenirla?

La tendinitis rotuliana es una lesión muy común de los corredores que se puede prevenir mediante un estudio biomecánico de la marcha que diagnostique posibles alteraciones del corredor, le recomiende un calzado adecuado a sus necesidades y le ayude a mejorar su técnica de carrera.

Las rodillas son una de las articulaciones sometidas a mayor impacto y que más sufren con cualquier tipo de actividad física. Tal vez la lesión más conocida sea la tendinitis rotuliana, una lesión típica de los corredores, pero no exclusivamente, ya que también se la conoce como “rodilla del futbolista” o “rodilla del saltador”. Básicamente, esta lesión aparece en deportistas cuyas modalidades consisten en realizar numerosos saltos y lanzamientos (baloncesto, halterofilia, etc.).

En referencia al running, el éxito que ha generado en la sociedad este deporte “fácil” y sin horarios, está provocando que muchos se lancen a correr sin tomar las medidas pertinentes, lo que está disparando el número de lesiones derivadas de esta modalidad, y la tendinitis rotuliana no iba a ser una excepción.

 

Síntomas

 

Esta lesión generalmente consiste en la rotura parcial del tendón rotuliano y puede detectarse por un dolor agudo en la parte posterior de la rótula y el cuádriceps, que se manifiesta especialmente a la hora de flexionar la rodilla y que puede perdurar incluso cuando ya no se está practicando ejercicio alguno. También puede presentar rigidez y dificultades para estirar y flexionar las piernas (como para agacharse, saltar, etc.).

 

Causas

 

La tendinitis rotuliana es provocada frecuentemente por repetidos microtraumatismos, normalmente derivados por sobreentrenamientos o malos gestos, al correr o pedalear, y por no realizar los estiramientos necesarios, una técnica de carrera inadecuada e incluso -y haciendo referencia específica al running- por utilizar un calzado inadecuado que no amortigua el impacto.

No obstante, la causa de esta lesión también puede tener origen congénito, como por ejemplo la desviación de la rótula, pero en estos casos la solución más frecuente una vez producida la lesión, es la cirugía.

 

Tratamiento

 

En función de la gravedad de la lesión, el tratamiento es variable. Generalmente, en los casos leves o moderados, debería ser suficiente con guardar reposo y aplicar hielo para reducir el dolor y la inflamación o vendajes elásticos especiales. Estos métodos se pueden alternar, siempre bajo la supervisión de un médico o fisioterapeuta, con medicamentos antiinflamatorios, masajes y ejercicios de rehabilitación para fortalecer la rodilla y los músculos de los cuádriceps y la pantorrilla.

Como se ha comentado anteriormente, en los casos de mayor gravedad puede ser necesaria una intervención quirúrgica con el objetivo de aliviar la presión –mediante pequeños cortes en los laterales del tendón- o bien de extraer el tejido inflamado de la parte dañada del tendón.

En cualquier caso, la duración del tratamiento puede oscilar entre varias semanas o meses en función de la gravedad.

 

Cómo prevenirla

 

Como se ha visto, las principales causas de la tendinitis rotuliana son, por una parte, problemas de origen congénito y, por otra, errores a la hora de correr como malos gestos o el uso de calzado inadecuado.

La mejor forma para prevenir todas estas causas es, como ya se ha comentado en anteriores artículos, mediante un estudio biomecánico de la pisada. Esta prueba permite valorar si el paciente sufre de alguna alteración -bien en extremidades inferiores o bien en la columna- y pretende ayudarle a prevenir y tratar lesiones mediante la recomendación de un calzado adecuado o la prescripción de plantillas personalizadas.

 

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