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Readaptación física: el último empujón para volver a la pista

La readaptación física prepara al paciente tras una lesión para volver a la práctica deportiva habitual sin riesgo de recaídas o de consecuencias más graves.

La práctica deportiva tiene numerosos beneficiosos. No sólo nos permite cuidar nuestro cuerpo a nivel físico; nos hace sentir mejor, más animados, con más autoestima y capaces de todo. Pero sobradamente conocidas son ya las ventajas de una vida activa, ya que la práctica de algunas modalidades crece como la espuma entre la sociedad: desde la actual fiebre del running hasta los tradicionales deportes de equipo.

A pesar de ello, la práctica deportiva -especialmente a nivel profesional- también entraña riesgos, concretamente las lesiones, a los que el deportista deberá enfrentarse con precaución, prevención y, si es necesario, con la ayuda de especialistas. Médicos especializados en el deporte, fisioterapeutas, traumatólogos… todos ellos tienen un gran papel en lo que a recuperación de lesiones se refiere, tanto es así que prácticamente todos aquellos cuya profesión es el deporte (individual o en grupo) cuentan en su equipo con estos profesionales de la salud.

Pero si hay algo que a día de hoy todavía no es suficientemente valorado, es la fase que va desde la recuperación hasta la vuelta a la normalidad, es decir, la readaptación.

Superar la lesión, entendiendo esto como recuperar la movilidad, la fuerza o la estabilidad que se había perdido o dejar de sentir dolor, no es más que el principio. Todas estas señales o síntomas no implican que el deportista pueda someterse de nuevo al esfuerzo con normalidad, sino que requerirá una preparación para ello, esto es lo que se entiende por readaptación física.

La readaptación no es más que volver a preparar a nuestro cuerpo, la zona afectada por la lesión, a la actividad a la que estaba acostumbrado antes de lesionarnos (correr, saltar, chutar, lanzar, etc.). Esto se hace mediante un entrenamiento específico, personalizado a la modalidad deportiva y a la zona afectada, que permitirá al deportista alcanzar el tono y la intensidad deseados, evitando recaídas o lesiones más graves.

¿Y si no soy deportista?

Como es natural, para un deportista profesional poder volver a competir de forma segura y efectiva es totalmente necesario. Una lesión grave o mal atendida puede truncar la carrera de un deportista para siempre, por ello tanto la recuperación como la readaptación son vitales para ellos.

Pero también aquellas personas que practican deporte de forma ocasional, o aquellas cuyas tareas domésticas o laborales les pueden provocar lesiones pueden (y deben) pasar por un proceso de readaptación. Lesiones comunes en la vida diaria como contracturas, dolores de espalda, tendinitis o roturas de todo tipo, pueden limitar la vida de cualquier persona y podrían tratarse de forma más efectiva y evitar recaídas o afecciones más graves con la readaptación.

En Ergodinámica Clínica, nuestra área de readaptación física está especialmente indicada para deportistas -profesionales o amateurs- que quieran recuperar su forma física tras una lesión, pero cualquiera que haya pasado por una lesión será atendido a través de un programa de readaptación personalizado y un seguimiento y asesoramiento presencial y conjunto por parte del recuperador y el resto de nuestro equipo médico multidisciplinar.

Readaptación física: el último empujón para volver a la pista
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